“Es grave lo que pasa, pero más grave es lo que se silencia”

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Víctor Hugo participó de la cuarta emisión de la radio abierta de América y Tiempo Argentino. Se sumó a la lucha de los trabajadores con una consigna clara: “Necesitamos voces que reproduzcan las de miles y miles que acallan”. También estuvieron Horacio Fontova ofreciendo sus canciones y Adrián Sttoppelman matizando el atardecer con un poco de buen humor.

 

“Es un chiche la radio”, dijo entrecerrando los ojos y ofreciendo su mejor sonrisa. Más de dos centenares de oyentes se había llegado hasta la puerta de la emisora y de Tiempo Argentino, donde Radio América levantó un estudio muy particular, desde el que se emitió la cuarta radio abierta en lo que va del conflicto. Esta vez, el protagonista central de la jornada fue Víctor Hugo Morales, quien previamente recorrió las instalaciones, para luego mostrar su admiración frente al micrófono.
El uruguayo lo manejó con su habitual soltura y compartió la locución con Matías Colombatti, del staff de la radio. “Lo que hacen es formidable”, fue su frase para asociarse de inmediato al sentimiento imperante. Fue él quien en un principio hizo un llamamiento a las autoridades nacionales para que intervengan en el conflicto, con frases como: “El poder tiene que hacer el bien y el bien es tallar a favor de los trabajadores. Es como si el ministerio de Salud dejara volar por los aires a un hospital privado porque los patrones no lo supieron mantener. Yo les digo: acá hay un capital extraordinario que están dejando morir; ya ganaron el gobierno, ahora sean buenos ganadores y no acallen estas voces”.
En cada corte, decenas de manos trataban de palmearlo, le requerían autógrafos, le proponían selfies, le brindaban su admiración y su gardecimiento por seguir impulsando las ideas que el actual gobierno pretende desterrar de un plumazo. Víctor Hugo, convertido por ese tránsito suyo de los últimos tiempos, en una especie de rock-star, en todo momento intentó retribuir ese afecto y se prestó a cada requerimiento.
Cuando otra vez se abría el mocrófono, tiró su habitual arsenal: “Lo que esta pasando en la actualidad en la Argentina es muy grave, se está destruyendo lo que se construyó con tanto esfuerzo. Pero si se quiere, más grave aún es lo que se silencia, encorsetando, aplastando a la prensa que no es adicta, para que no quede una sola voz que se enfrente a este sistema que quieren implementar. Poco a poco logran cerrar todas las bocas de expendio de la información”.
El propio Víctor Hugo presentó las voces de los trabajadores de la radio y del diario, y también lo hizo luego con algunos invitados. Con él llegaron Adrián Sttoppelman -quien cuando el uruguayo dejó su puesto, primero aseguró que “la empresa no es de Szoplski sino de los trabajadores, como todas las radios lo son”, y luego amenizó la salida al aire con un festejado rato de humor- y uno de sus discípulos dilectos, Matías Canillán, a quien también echaron de Continental, junto a un grupo de compañeros, cuando le quitaron el micrófono al uruguayo.
A poco de comenzar la radio abierta, Víctor Hugo advirtió la presencia de Claudio Villaruel y de Bernarda Llorente. Luego de bromear sobre los sanguches y las bebidas que estaban consumiendo, los invitó a formar parte del panel. Ellos dos, hasta fines del año pasado emitieron por radio América una tira periodística llamada “Detrás de lo que vemos”.
Villaruel instó a que “nadie diga que esto es ilegal, lo ilegal es no pagarle el sueldo a los trabajadores”. Mientras que Llorente llamó a “obligar al gobierno a ampliar los márgenes democráticos como prometió”, y luego aseguró que “un política estatal no es distribuir la pauta por el rating sino todo lo contrario y trabajar para que haya la mayor cantidad posible de voces”. Admitió finalmente que “la manera en que se resuelvan estos conflictos van a marcar la pauta de lo que se viene. Por eso es tan trascendente mantenerlos vivos”.
Cuando ya el atardecer hizo necesario que se prendan los reflectores, llegó el turno de Horacio Fontova, un habitual compañero de los trabajadores en lucha, desde hace muchos años, quien ofreció un recital con sus más populares canciones lo que calentó aún más el clima festivo que reinaba en plena calle Amenabar.
La continuidad de la música, los choripanes, las empanadas, y fundamentalmente las muestras conmovedoras de solidaridad de los oyentes y de los vecinos, no se acalló hasta bien entrada la noche…

 

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