Florencia Halfon Laksman

“¿En primera persona? ¿Cómo vamos a escribir en primera persona?”. Ése fue el primer pensamiento cuando Clara mandó el mail a toda la redacción para que empezara a redactar historias de vida de los trabajadores que hace más de dos meses no cobran el sueldo. En general, los periodistas no acostumbran a escribir en primera persona porque el lector ya sabe que son intermediarios pero, tanto a él como a ellos, les parece más importante lo que hay para contar.

Clara tenía razón: no podemos contar esta historia si no es desde nosotros mismos. Los que no COBRAMOS sueldo ni aguinaldo, no ACOSTUMBRAMOS a teclear en primera persona, y hace semanas vemos las noticias contadas por otros y no podemos escribirlas en el diario porque “la empresa” -ahora decimos así porque no tenemos certezas de quiénes la integran- no quiere imprimir. Ni pagar.

Entonces resulta que Por Más Tiempo se transformó no sólo en un boletín para actualizar cada día el panorama del “conflicto”, sino sobre todo en una actividad que nos recuerda por qué estamos acá, porque además del salario, queremos laburar.

Y en la tarea del boletín podemos volver a vivenciar que Mardones es una fiera informativa -y nos reímos de su capacidad para enterrarnos el cierre por su minuciosidad-; él y todos nuestros delegados, Ale, Alfonso y Randy, siempre listos para lo que haga falta; escuchamos de fondo a Yesi y Malena confiándose historias mientras llevan un registro de necesidades de cada trabajador; abajo, en la puerta, los compañeros de Radio América con las mismas necesidades y nos entendemos con una mirada; Lucía, Facundo y Gustavo -si le llego a decir “Gustavito”, me acuchilla- llaman famosos para que nuestros eventos se difundan; Roly hace los mejores resúmenes de situación en las redes sociales, y a un costado, donde siempre, detrás de su computadora, ése ejemplo de periodista -esto no le va a gustar-, el que no firma sus notas, el que usa la primera persona sólo cuando no trabaja, que ya pasó por muchas de éstas y que nos enseña de qué se trata el oficio.

Aprovecho, entonces, esta necesidad del boletín de que escribamos en primera persona para informarle a la población que existe algo simbólico que puede ayudarnos. En estos días conducía con Wall el festival solidario en la puerta del diario. Podría decir que mi inconsciente me traicionó pero, si lo pienso bien, lo que hizo fue exponer algo que -arriesgaría- nos pasa a todos los laburantes de este diario y calculo que también a los de la radio vecina. Me tocaba presentar a la próxima banda, y en lugar de pedir “un fuerte aplauso”, lo que pedí fue “un fuerte abrazo”.

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3 comentarios sobre “Florencia Halfon Laksman

  1. Para quien pueda dudarlo está claro que no se trata de una huelga para cobrar y huír. Es una reivindicación de la profesión que uno elige, de un medio que siga más allá del que invierta. Y que si invierte lo sepa porque está todo tan al revés que hay que recordarles tareas, deberes y personas. Que esperan.

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