Con el convenciemiento de que el vínculo con los lectores sigue intacto

La edición on line del 28 de febrero fue visitada por más de 100 mil usuarios. De allí la decisión de repetir la experiencia.

Algún día se escribirá el diario de la lucha de los trabajadores de Tiempo Argentino guiados por el único objetivo de ser leales al compromiso asumido con sus lectores desde el primer día y de mantener sus fuentes laborales. Algún día este conflicto que lleva meses de resistencia pasará a ser historia, seguramente de la buena. Algún día se hará justicia: los empresarios culpables del vaciamiento pagarán sus culpas y el Estado deberá dar explicaciones por su alevosa falta de respuestas.

Mientras tanto, Tiempo Argentino vive. Quedó claro el 28 de febrero, cuando por unanimidad la asamblea decidió enfrentar el lock out patronal y volver a trabajar. Hicimos el diario con la pasión de cualquier día, suficiente para imponerse por sobre la escasez de recursos técnicos. Logramos subir la edición a la web, doblegando el intento de la patronal de impedirlo. Ni Mariano Martínez desde su “clandestinidad” como supuesto dueño ni Sergio Szpolski desde sus “influyentes contactos”· pudieron impedirlo. Salimos en tapa con una declaración exclusiva de Milagro Sala desde la cárcel jujeña donde sigue injustamente presa, adelantamos que la jueza Fabiana Palmaghini dejaría el caso Nisman, denunciamos los actuales nexos de la Unidad de Información Financiera con amigos del macrismo y cubrimos toda la fecha del fútbol dominguero y la entrega de los premios Oscar ya sobre la medianoche, contra reloj, aunque no hubiera imprenta que apurara para “entrar en máquina”.

Hubo abrazos y aplausos después del cierre. Todo salió tal cual fue previsto. El esfuerzo había valido la pena, aun sin saber cómo sería apreciado por los lectores. Un grupo numeroso se quedó a dormir en la redacción como todas las noches, bancando la permanencia. En la mañana del 29 de febrero, poquísimas horas después, tuvimos la plena certeza del acierto de haber hecho el diario otra vez. Los teléfonos sonaban como siempre, los mails llegaban de a cientos, las redes sociales nos devolvían la gratitud de los lectores en 140 caracteres. Y sin que nadie lo dijera en voz alta, todos supimos que Tiempo Argentino volvería a salir. Sin dejar de ganar la calle para levantar la bandera de la lucha que llevamos adelante desde diciembre, había que buscar el momento de volver a hacer el diario. Nuestro diario. El diario de los trabajadores.

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