El desafío de conocer al otro

Por Ana Clara Pérez Cotten – 4 de febrero de 2015

Hace un año, como parte de mi rutina de acreditada de Tiempo Argentino en la Casa Rosada, viajé a Beijing para cubrir la visita de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner a China. Allí, cerró acuerdos políticos y comerciales que por su dimensión signarán seguramente la economía de los próximos años. Trabajar contrareloj para seguir el ritmo de la comitiva en un escenario tan distinto al de la Casa de Gobierno me generaba una única sensación: patada en la cabeza. Escribí esta columna para contarle a los lectores algo más de ese mundo de cifras y transacciones que llegaban en formato de noticia a Buenos Aires.

China es una patada en la cabeza. La frase tal vez sea políticamente incorrecta e incluso a contramano de las pretensiones de multiculturalismo que ya no se discuten en un mundo globalizado. Pero la realidad atenta contra las buenas costumbres del bienpensante y la idea, como si fuera una ola, vuelve. China es una patada en la cabeza.

Horas después de llegar a Beijing surge la tentación de googlear todo lo que queda oculto en el lenguaje y perdido en la traducción. ¿Por qué las mujeres escupen en la calle sin sonrojarse? ¿Es necesario usar el barbijo que llevan miles de personas por las calles de esta ciudad? ¿Cómo se llama la fruta de carne transparente y semillas pequeñas y negras que se estila desayunar? ¿Cómo se dice “gracias” en mandarín? Las respuestas no son fáciles de conseguir porque el gobierno local bloquea desde hace años el acceso a Google y a varios de sus productos. La experiencia tampoco se puede “compartir con amigos” en las redes sociales: no está permitido ingresar a Facebook, ni a Instagram, ni a Twitter. Y entonces, otra vez la patada en la cabeza. China interpela con nuevas preguntas: ¿tienen privado el acceso a Internet y a las redes sociales que marcan el pulso de la época? No, es más complejo. Usan redes sociales alternativas que se nutren con los 1.355.000 habitantes, usan otros buscadores y algunos esquivan los controles con ciertas estrategias informáticas al alcance del usuario medio de Internet.

Esa sensación de extrañamiento individual, la patada en la cabeza, se replica al nivel de la nueva alianza estratégica integral entre los países. China implica para la Argentina muchas preguntas, el desafío de conocer al otro en su complejidad y una alternativa. Y la respuesta a todas esas cuestiones no está en Google, y llevará tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s