La emoción de volver a hacer un diario

Silvio Ricci
El Grafico
Las magníficas atajadas de Willy Caballero que le dieron un nuevo título al Manchester City. El golazo de tiro libre de Lionel Messi, uno más ¿y van?, que le permitió al Barcelona acercarse a una nueva coronación al Barcelona, fueron el vermouth de una tarde linda en El Gráfico diario. Completita, la sección volvió a engranar como no lo hacía desde principios de febrero. La victoria de Racing, las cargadas de unos a otros, los diagramas, los caracteres, todo volvió a funcionar a la perfección, como siempre. Como nunca dejará de hacerlo.

Jorge Belaunzarán
Espectáculos
En la película ganadora del Oscar, “En primera plana” (Spotlight), el personaje de Marty Baron (editor del Boston Globe), le dice a los periodistas que llevaron adelante la investigación: “A veces es fácil olvidar que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo tropezando en la oscuridad. De repente una luz se enciende (…) Por este tipo de historias hacemos esto”. Por historias como la del domingo, por la lucha que mantenemos para seguir haciendo Tiempo Argentino es que hacemos esto que el mundo conoce como periodismo. El lunes a la mañana, al ver las redes sociales, sentí el impacto de esa sensación, y lloré de emoción, como la primera vez que publiqué una nota.

Nacho Sánchez
Infografía
Abrir la puerta y sentir el viento de la libertad. No tiene precio. El murmullo y las voces conocidas, a medida que se va subiendo la escalera, hace que el corazón lata más fuerte que nunca. Saludarse con los compañeros, las primeras arengas. Los pasos hasta el lugar del trabajo… olvidarse los atajos del teclado, luchar contra la pc que no se banca varios programas a la vez, tomar decisiones. Si lo viviste alguna vez, me vas a entender. Si no, dejá que te explico rápido: hace un montón que no hacíamos el oficio más especial del mundo, por una banda de cínicos a los que le dejamos de ser un negocio.
Pero un día nos cansamos. Dijimos basta. Y así, volví a sentir el aire en la cara, el de la libertad, el de poder hacer lo que siempre soñé y sentirme útil. Dijimos basta.

Ricardo Gotta
Prosecretario
Una colaboradora habitual mandó un mensaje, temprano, por la mañana. “¡Qué bueno q sale el diario en versión digital? ¿Seguís como editor? ¿Continúa la línea editorial? ¿Te envío algo?”. La confusión se entremezcla con la excitación. Tiempo volvió a salir. Pero ayer. Un día. Una edición. Mañana será otro día sin Tiempo.
Abrir la máquina, hacer llamados, pensar la grilla, la reunión de edición, insistir por el envío de los notas, plantarlas, pelear a los diagramadores, insistir a los fotógrafos, sacudir a los remolones, escribir una columna propia, transitar la adrenalina del cierre. Ver el producto terminado. Abrazarse con los compañeros. Se revivió por un día, el alma de un medio de comunicación, la pulsión periodística de cada uno de los que lo edifican. Para que no se acabe el Tiempo.

Martín Sassone
Policiales
En este último mes, el tercero que llevamos sin cobrar el sueldo y el primero en el que el presunto nuevo dueño dejó de imprimir el diario, nosotros hicimos de todo. Organizamos un súper festival en Parque Centenario; vendimos choris, patys y bebidas; marchamos al Ministerio de Trabajo y a la Plaza de Mayo; dormimos en la redacción; vendimos libros por Internet; recaudamos dinero en plazas; y lanzamos un boletín informativo sobre nuestra situación y la de otros medios del Grupo 23. Lo que no pudimos hacer fue lo que hasta enero hacíamos con tanta cotidianidad y lo que queremos seguir haciendo: un diario. Así que el domingo lo hicimos por mandato de la asamblea de trabajadores en el marco del plan de lucha. Tuvimos la reunión de sumario, plantamos las páginas, escribimos y editamos. Por unas horas recuperamos nuestra rutina, la que los vaciadores Mariano Martínez, Szpolski y Garfunkel nos robaron impunemente.

Alberto López Girondo
Internacionales
La emoción. Si la edición de este domingo se puede definir con una palabra, sería “emoción”. Porque todos estábamos esperando el momento de volver a salir a la cancha y por una vez lo logramos. Como en las grandes finales, casi no dormimos en la noche anterior, de puro nervios. Hasta que atravesamos el túnel metafórico de la redacción para hacer el mejor partido. Y lo jugamos con toda el alma. He visto a compañeros llorar como niños, a compañeras reír a carcajadas como adolescentes. Eso era: esto que hicimos es lo que somos. Y nos jugamos la vida en el intento. Para volver.

Diego Martínez
Fotografía
Felicitaciones, que suerte que sale nuevamente el diario!! Que alegría que se soluciono el asunto, por fin les pagaron!! Esos fueron algunos de los mensajes que llegaron a mi teléfono, esta mañana. No era tanto la dificultad de responder a alguno o a todos que aun nada estaba resuelto. Que la lucha continuaba vigente, que aun seguíamos en el LIMBO. Que nadie aun había puesto la jeta. Entre aturdido y ambiguo pensaba en la decisión tomada días atrás en la Asamblea por los compañeros; volver a sacar el diario, para no desparecer de la escena periodística. De la necesidad de volver a hacer nuestro trabajo y sentirnos vivos otra vez. De hacer no solo lo que tuvimos que aprender a hacer en estos tres meses de lucha y solidaridad.
El objetivo de hacer una edición especial del diario en la web siento que se logro sin dificultad, porque en esto de hacer periodismo, nuestro equipo sigue indemne y aceitado. Pero también ciento que no corresponde, con nosotros, con nuestros seguidores, con los farsantes que nos soltaron la mano, generar más confusión en este LIMBO. Este LIMBO que no elegimos y por eso los responsables o sus encubridores deben sacarnos. Como hizo alusión nuestro director en la editorial de ayer, “Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un momento: sacar el diario ayer, debería ser un momento en este LIMBO.

Laura Litvin
Suplemento Tiempo de Cocina
Desde hace seis años edito el suplemento de cocina. Mi última edición antes de que la patronal de Tiempo Argentino decidiera no publicar más el diario había quedado colgado en Sistemas. Una nube incierta, intangible, como nuestros sueldos y nuestro futuro. Había quedado ahí listo para imprimir, sin papel/costa a la vista. Siempre me gusta decir que si uno ve la tapa de mi suplemento y se la quiere “comer”, entonces cumplió su cometido. Tentar (a comer, a cocinar, a leer, a reflexionar sobre lo que nos alimenta) siempre fue mi objetivo todos estos años. Vine a la redacción a la tarde temprano a actualizar las notas: la noticia de que volvía Tiempo agilizó las energías, las ganas y la creatividad. Seguimos a la deriva por culpa de empresarios impunes, pero pudimos recuperar nuestra costa: pudimos publicar un diario más. Por Más Tiempo, en todo sentido.

Martín Ferreyra
Economía
En una jornada histórica, los periodistas de Tiempo Argentino volvimos ayer a producir y a redactar un diario. Por un día, sí. Revolcados aún en el conflicto al que obliga la patronal abyecta. Pero no fue poco. Fue una embestida contra los dueños escondidos en sus ratoneras y, fundamentalmente, una reivindicación de este sensacional grupo de compañeros y de la lucha que viene desarrollando en forma ejemplar; de su capacidad, y de su dignidad laburante. Lo que sentí el domingo es algo que muchos sabrán reconocer. Fue como un ferrocarril que volvió a andar o como una fábrica que desenpolvó las máquinas para convertir el estatismo en movimiento y energía. Que la sensación se quede. Por más Tiempo.

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