La premiación a DiCaprio marcó el ritmo de la noche

Desde el minuto cero, la 88ª edición tuvo un protagonista absoluto: Leo DiCaprio. El hecho de que en todos estos años de éxito y prestigio nunca se hubiese llevado una estatuilla llevó a que desde temprano en las redes sociales aparecieran infinidad de fanáticos expresando sus deseos de que ganara y hasta mostrando improvisados “santuarios” dedicados al actor: laptops acompañadas por velas y fotos de DiCaprio, entre otros homenajes. Al cierre de esta edición todavía no estaba definido si finalmente había podido vencer a sus pares Matt Damon por la ciencia ficción de Misión Rescate, Michael Fassbender por la biopic de Steve Jobs y Bryan “Breaking Bad” Cranston y Eddie Redmayne por La chica Danesa.

El otro gran tema de la noche fue la polémica por la ausencia de actores o actrices negros nominados en los Oscars de este año, que generó protestas de todo tipo. Por eso el presentador y conductor de la ceremonia, el afromeriano Chris Rock, no esquivó el bulto y tocó el tema apenas arrancado su monólogo de inicio. “Estos son los Oscars más alocados que me tocó vivir en años. Sobre todo por la controversia porque no hay ningún nominado negro en esta edición”, empezó a pura sonrisas y de impecable traje blanco y moño negro. “Por un momento pensé en renunciar”, contó en broma. “Pero después pensé: si yo me voy, la ceremonia no se va a suspender. Y lo único que voy a lograr es que venga otro por mí. Así que no hay manera”, agregó.
Su monólogo fue ocupado casi en totalidad por esta temática sensible, que en un primer momento despertó varias risas pero que fue perdiendo efectividada a medida que iban pasando los minutos y el tópico no cambiaba. El conflicto, que tuvo tuvo al director Spike Lee y al actor Will Smith entre sus principales boicoteadores, no fue -evidentemente- una temática con la que sea fácil bromear.

Las primeras estatuillas se las llevaron las categorías de mejor guión original y mejor guión adaptado. En el primer caso, los ganadores fueron los escritores de Spotlight (que retrata el equipo de investigación del Boston Globe que desentrañó los abusos sexuales que la Iglesia de Massachusetts ocultó durante años), mientras que en el segundo caso, quienes se quedaron con la estatuilla fueron los guionistas de La gran apuesta, sobre la burbuja financiera del 2008 con los protagónicos de Cristian Bale y Steve Carell entre otros, que al momento de agradecer hicieron una advertencia sobre los candidatos políticos que reciben aporte de las petroleras.
La siguiente premiación fue para la mejor actriz de reparto, que tenía intérpretes de gran renombre como Rachel McAdams en Spotlight y Kate Winslet en la biopic Steve JObs. Sin embargo, la estatuilla se la llevó Alicia Vikander por su impactante actuación en La chica danesa, sobrela historia real de la pintora danesa Lili Elbe, la primera mujer transgénero en someterse a una cirugía de reasignación de sexo. “Gracias a mis padres por hacerme creer que todo puede suceder, aún cosas increibles como estas”, exclamó emocionada Vikander.

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