Sin salarios ni aguinaldo, el gremio salió a las calles

Compañeros, el domingo no vamos a festejar nada. ¡El Festival es una medida de fuerza!”, gritaba un redactor de Sociedad durante una de las asambleas previas al acontecimiento artístico, político, social y gremial que reunió, el último domingo de enero, a más de 20 mil personas en Parque Centenario. Dentro del colectivo de trabajadores de Tiempo Argentino, que había cobrado por última vez el viernes 4 de diciembre, más allá de la supuesta venta del diario, el Súper Festival #NoAlVaciamientoDelG23 era concebido así: como una medida de lucha.

¿Pero cómo se llegó a esta instancia? ¿Cuál fue el recorrido de este grupo de trabajadores que, de buenas a primeras, vio peligrar su fuente de trabajo cerca de los brindis de fin de año, cuando en lugar de pensar en las merecidas vacaciones y en las fiestas en familia debió apelar a su creatividad para defender el medio que cada día construyen?

“Creo que, de algún modo, fue algo que planteamos desde noviembre, en una de las asambleas en las que si bien aún no había atraso salarial, ya empezaba a sentirse cierta desconfianza –explica Alfonso de Villalobos, uno de los delegados del diario-. La Comisión Interna, en ese momento, planteó que la primera batalla que tenía que darse era política: la idea que debía triunfar era que los trabajadores de prensa no necesariamente somos ni pensamos como las patronales y, por eso, era necesario defender los derechos de los 800 trabajadores que conforman el Grupo 23”.
Así, salimos a las calles manifestando frente a las oficinas de Szpolski, en la puerta de la redacción, aumentamos las asambleas, debatimos, discutimos, y nos unimos cada vez más en la lucha hasta que surgió la idea del festival. “Fue una medida de fuerza porque permitió organizar a más de 300 trabajadores en su lucha contra una patronal vaciadora. Toda acción gremial siempre está acompañada de una lucha política, entendida como la conquista del apoyo popular para la causa gremial. Y, en ese sentido, el Festival fue crucial. Es imposible creer que Szpolski, Garfunkel o Martínez, así como el gobierno de Macri, no hayan acusado recibo de este evento transformador”, reflexiona de Villalobos.

El Festival fue eso y también fue la consolidación del SIPREBA (Sindicato de Prensa de Buenos Aires) como organización gremial de los trabajadores de prensa. Además, en el contexto de la lucha de Tiempo, la gran convocatoria le dió fuerza popular a la pelea de este colectivo de laburantes contra el vaciamiento de su fuente de trabajo.

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