El registro de un esfuerzo inolvidable

El 31 de enero en el Parque Centenario, 25 mil personas se solidarizaron con la lucha de los trabajadores del Grupo 23. Bersuit, Liliana Herrero, y el Chango Spasiuk, entre referentes politicos, sociales y culturales, dijeron presente en una jornada que sumó un gran precedente para la unidad del gremio.

Si antes de este conflicto alguien nos desafiaba a armar un Festival en el que garantizáramos la presencia de 25 mil personas -con solo 13 días hábiles para organizarlo- probablemente hubiéramos contestado que era imposible. Sin embargo lo hicimos.

El último día de enero, una masa congregada en el Parque Centenario coreó las consignas contra el Vaciamiento del Grupo 23 en un hecho histórico no sólo para nosotros sino para todo el colectivo de trabajadores de prensa. Fue un domingo que amenazaba lluvioso cuando a las dos de la tarde escuchamos el primer acorde de la apertura de Koufequin, trayendo el rock para los chicos. Estaban las familias, sus fans, y comenzaban a llegar amigos, colegas de otros medios, vecinos. El Parque se empezaba a poblar. Lo estábamos haciendo.

La primera vez que se propuso organizar un festival, convocar a músicos para hacer visible lo que nos estaba sucediendo como trabajadores fue en la asamblea de la redacción de Tiempo Argentino, el 12 de enero. Desde entonces un grupo de compañeros se cargó al hombro las primeras averiguaciones. Nunca lo habíamos hecho. Teníamos que pedir ayuda. Entonces aparecieron colegas y amigos de distintas agrupaciones políticas y sociales. Compañeros de Nuevo Encuentro,del Partido Obrero, todos con experiencia en organización de recitales y eventos masivos. Se fue sumando la Cooperativa de Trabajo La Vallese, el Frente para la Victoria, todo el arco del FIT que aportó gente que ayudó con la seguridad, con la logística para el montado de los puestos de comida solidaria, técnicos de sonido. ATE nos suministró los baños químicos.

Mientras, empezamos a explorar cuáles eran los requisitos para poder hacer un evento de esta magnitud, a solicitar permisos, a llamar a las dependencias de la Ciudad.
La gente del Parque Centenario nos ofreció el Auditorio. Pero su capacidad de un total de 3000 personas nos parecía poco. Aspirábamos a que viniera el doble de gente. Sí… queríamos al menos 6000 o 7000 personas y creíamos que podíamos lograrlo. Mientras tanto, una compañera comenzó a trabajar la parte artística. A convocar a las bandas, a hablar con los sonidistas, con los técnicos de escenario. A escribir un guión, una grilla. De a poco tomaba forma el Festival.
Habíamos empezado por los músicos amigos. Pero también nos animamos con otras bandas, a quienesno conocíamos personalmente pero que dijeron que sí de inmediato. Así confirmaron Bersuit Vergarabat, Las Manos de Filippi, Acorazado Potemkin, Flopa, Liliana Herrero, el Chango Spasiuk, Ariel Prat… A ellos se sumó Ignacio Montoya Carlotto y Silvia Iriondo. Patricia Malanca y su trío que tanguea a Silvio Rodríguez, y el tango de 34 puñaladas.

Era enero. Eran vacaciones…. Todo parecía conspirar contra la convocatoria. Pero ahí estaban todos diciendo que sí, que iban a estar. Que iban a poner el lomo y el arte.

Quisimos sumar a un maestro de ceremonias. Y quién mejor que nuestro amigo, Fernando Noy, un prócer del underground porteño, que nos iluminó con sus poemas y su performance. Fue suya la iniciativa de sumar a la coplera Laura Herrera, que trajo su canto. Convocamos también al dibujante Miguel Rep, que muy generosamente se acercó a ilustrar en vivo junto a Noy en el escenario. Y nos dejó su amoroso trabajo.

Los compañeros de distintas secciones aportaban los contactos de su agenda de periodistas: funcionarios, deportistas, figuras relacionadas con luchas sociales. Las adhesiones llegaban desde cuanta puerta tocábamos. Cuando todo empezó a tomar forma y se empezó a difundir fueron las bandas las que comenzaron a llamarnos para pedir participar. Así quedaron afuera de la grilla amigos que, sin embargo, estuvieron presentes ese día entre el público.
Hubo, además, sorpresas. Uno de los más respetados intelectuales contemporáneos, Horacio González, subió al escenario a dedicarnos unas palabras, Tati Almeyda de Madres Línea Fundadora también dijo presente. Se vivió un momento especial cuando llegó Víctor Hugo Morales unos minutos después de haber bajado de un avión.
Los amigos y compañeros de Radio América aportaron sus voces para conducir el evento y hacer una radio abierta. Abajo del escenario había cientos de nosotros armando los puestos de comida, garantizando el hielo, las bebidas, la seguridad. Entre todos hicimos lo imposible.

El viernes anterior al recital la supuesta nueva patronal de Tiempo Argentino y Radio América había incumplido una vez más sus informales promesas de pago. Llegamos al domingo en paro, con amenaza de lluvia pero vimos salir el sol, estábamos unidos y demostrándonos que éramos capaces hasta de lo impensable si lo hacíamos juntos.
El conflicto y la acción nos unieron. La fiesta en el parque nos terminó de fortalecer. De impulsar un poco más: aunque se empeñen en vaciarnos, estamos llenos. Más de 25 mil personas en el Centenario gritaron contra el vaciamiento y se plegaron a nuestra causa con una estrofa tan simple como contundente: ¡Paguen los sueldos y garanticen nuestras fuentes de trabajo!

Agradecemos a todos los que nos ayudaron a hacerlo posible.

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