Las reservas cayeron U$S 1500 millones y la inflación no para

Desde la megadevaluación de diciembre, el peso perdió el 60%. El tipo de cambio futuro ya está en 18,15 para fin de año. Mientras tanto, los principales indicadores económicos vienen en caída libre. Las exportaciones se mantienen estancadas.

El equipo económico de Cambiemos, encabezado por el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, saltó al otro lado de la grieta en la teoría económica, por lo que priorizaron la confianza por sobre la administración de la escasez de divisas. El problema de esta teoría es que terminó chocando con la realidad: desde que los bancos le prestaron al Central U$S 5000 millones, las reservas cayeron U$S 1518 millones y la entidad monetaria tuvo que vender U$S 350 millones en la última semana para sostener un dólar a $ 15,63. La devaluación desde la asunción de Macri fue del 60,47%, y no hay perspectivas para que retroceda o se estabilice. El valor de los futuros de dólar para diciembre de este año según Rofex es de $ 18,15, lo que convalidaría un salto cambiario anual del 86,55%. Las consecuencias inflacionarias y recesivas de la devaluación ya están a la vista: “Entre el tipo de cambio, las tarifas, y la eliminación de retenciones, la inflación va a estar alrededor del 40%, y la única ancla antiinflacionaria va a ser el techo a los salarios, la alta tasa de interés y el fenómeno de la recesión, que va a ser importante este año”, afirmó el ex director del BCRA, Arnaldo Bocco, consultado por Tiempo.

La consultora Orlando J. Ferreres (OJF) coincidió en que la caída de la actividad y el ajuste monetario serían la clave de la desaceleración inflacionaria, aunque la estimación para 2016 sería de entre el 25% y el 33%. Esto se deduce de una muy mala performance del crecimiento para los primeros meses: para la consultora, la actividad cayó un 1,9%, encabezada por el agro (11,5%), Construcción (5,3%) y Comercio (4%). Por su parte, la producción industrial, 2,3%, impulsada por Minerales no metálicos y Bebidas (6,4%) y Textiles (5%).

“En el primer semestre la economía va a seguir igual que en enero o febrero, porque los efectos negativos de la normalización superarán a los positivos. Recién en el último trimestre vamos a tener una situación mejor, y ya 2017 va a ser un buen año”, estimó Fausto Spotorno, economista de OJF. La liberación de los flujos de capitales y de las exportaciones estuvo orientada a que la nueva oferta de divisas supere la demanda, pero esto no ocurrió al menos en todo momento, lo que obligó a la entidad monetaria a volver a intervenir. La liquidación diaria de las grandes cerealeras fue de U$S 200 millones por día hábil, la mitad de lo que habían prometido, y la fuga de capitales fue de U$S 2024 millones en diciembre, según el informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO).

“Por un lado, las autoridades económicas dejan libre el dólar a la espera de que las divisas entren y, por el otro, el sector privado no va a confiar hasta que se estabilice el tipo de cambio. ¿Quién querría traer sus dólares a una economía que se devalúa?”, se preguntó Leandro Ziccarelli, economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). “La salida no puede ser exportadora, no con el estado de recesión de las economías como la brasileña o la europea, y con el dumping de productos frutihortícolas de Grecia. Ni con un dólar a $ 20 o $ 25 remontarían las exportaciones”, opinó Bocco, y Ziccarelli agregó que “para resolver por la vía comercial, tendríamos que tener una fuerte crisis para bajar las importaciones por vía de una menor demanda”. En efecto, luego de la devaluación, las exportaciones argentinas a Brasil cayeron el 37,8%.

OPINIÓN:
“DESMITIFICAR EL ÉXITO DE LA DEVALUACIÓN”

Por Fernanda Vallejos (economista)

Hay que refutar la hipótesis instalada de que la devaluación, que es la contracara de la salida de las restricciones cambiarias, fue un éxito. Desde el punto de vista humano, la devaluación generó inflación y caída de los ingresos reales de los asalariados y de aquellos que perciben ingresos fijos, como la Asignación Universal por Hijo y jubilaciones. Los empresarios ya se anticiparon en noviembre y diciembre al salto cambiario y comenzaron a subir los precios, y generaron tres meses de alta inflación. Si bien en 2014 hubo una leve aceleración inflacionaria, las políticas de ingresos del anterior gobierno y la desaceleración posterior permitieron sostener el empleo y el consumo, algo que hoy no parece posible. Además, la salida del mal llamado “cepo” es un fracaso en sus propios términos. No se ha corroborado que la devaluación incentive las exportaciones, porque las mismas dependen de la demanda de los otros países, en particular de Brasil. Europa sigue en crisis y China se desaceleró al 6% anual, en un contexto de caída de precios de las commodities, tendencia difícil de revertir.

Lo de la fuga de capitales es claro: el gobierno dio luz verde para comprar, en una actitud que es global y que debe ser regulada. Este fracaso de la liberalización cambiaria desnudó las contradicciones del equipo económico, entre un (Alfonso) Prat-Gay que busca ajustar gradualmente y un ala radicalizada en su monetarismo que componen Federico Sturzenegger y Carlos Melconian.

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