El misterioso visitante que llegó a pie hasta Amenábar para comprar la radio

Ayer por la mañana, la rutina del edificio en el que funcionan Radio América y Tiempo Argentino se alteró con la llegada de un presunto empresario, Martín Rodríguez Flores, titular del grupo Arteargentina.

En el edificio de Amenábar 23 -sede del diario Tiempo Argentino y de Radio América- se vivía la rutina de todos los días desde que los trabajadores decidieron iniciar medidas de protesta para evitar el vaciamiento y exigir el pago de salarios. Eran las 11 de la mañana del miércoles. Hacía minutos que había llegado desde el Mercado Central un flete con una generosa donación de cebollas, calabazas, zanahorias y papas. Los compañeros de Tiempo limpiaban la vereda y el acceso al inmueble cuando un hombre delgado, vestido de traje oscuro, camisa y corbata de nudo ancho, zapatos abotinados y una pose algo encorvada, apareció de improviso en la puerta de entrada. “¿Acá funciona Radio América?”, preguntó el visitante. Le contestaron que sí, pero enseguida se le consultó para qué quería saber. Hubo quien pensó que se trataba de un inspector del ENACOM (ex AFSCA). Otros imaginaron una visita de la AFIP. La sorpresa fue mayúscula cuando el desconocido, con acento castizo (dijo que era nieto de españoles), se presentó como un probable comprador para la AM 1190. La emisora lleva ya 38 días de paro ininterrumpido por incumplimiento en el pago de sueldos y medio aguinaldo.

“Estoy interesado en comprar la radio, por eso estoy acá, quería conocer sus instalaciones”, sorprendió el visitante. Dijo que se llamaba Martín Rodríguez Flores, de 37 años, que residía en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Que presidía un grupo de medios denominado Arteargentina. Que entre sus activos habían varias radios del Interior del país, que también tenía medios en Perú, y que su objetivo –no habló de plan de negocios, pero se refería a eso- era construir una cadena de radios AM de alcance federal, al estilo de Cadena 3 de Córdoba. También comentó que en el caso de prosperar su intención de comprar Radio América contrataría a “los periodistas más importantes del país, líderes de opinión”, con una línea editorial crítica de la administración de Mauricio Macri. Rodríguez Flores habló de (sic) “Víctor Hugo Morales, Walter Saavedra, Jorge Formento” y otras personalidades de la radiofonía.

El supuesto empresario pretendió ganarse la simpatía de los trabajadores que lo escuchaban. En la planta baja de Amenábar 23 se codeaban empleados de Desup SA (Radio América) con compañeros de Balkbrug SA (Tiempo Argentino). Rodríguez Flores siguió con su presentación: mencionó al fallecido zar de la TV Alejandro Romay como su referente en el negocio. Varias veces se le preguntó si tenía el patrimonio adecuado para sostener una inversión como la compra de una radio y la cancelación de una deuda importante con los trabajadores: el visitante con acento gallego contestó siempre que sí, aunque acompañó todas sus respuestas con el tic de cerrar los ojos. También aseguró que su oferta de adquisición era la única oportunidad que tenía Radio América de encontrar un nuevo comprador. “Miren que Martínez no descarta llevar la radio a la quiebra”, deslizó el extraño personaje.

Las palabras de Rodríguez Flores abrieron interrogantes y generaron sospechas entre los trabajadores que fueron sumando en el hall de entrada. En un momento de la charla, el titular del Grupo Arteargentina aseguró que sobre el inmueble de Amenábar 23, alquilado por Desup y Balkbrug, pesaba una orden de desalojo. Los empleados de Radio América le informaron en todo momento al visitante que no estaban autorizados a dejarlo ingresar al interior del edificio, donde se encuentran los estudios y los equipos de la emisora, licenciataria de la frecuencia 1190 de Amplitud Modulada. En otro tramo de la charla, Rodríguez Flores dijo que nunca tuvo relación con Sergio Szpolski. Que ni siquiera tiene su teléfono. Luego se puso en el rol de propietario y vaticinó que, en el caso de concretarse la venta, Radio América pasaría a funcionar en los estudios Dimar, conglomerado de Radio y TV ubicado en la avenida Córdoba al 1600. La visita de Rodríguez Flores se convirtió en otro capítulo tragicómico y hasta un poco bizarro de un conflicto doloroso que afecta a 800 familias.

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